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estudio durante verano

El curso escolar ya ha terminado. Atrás quedaron 10 largos meses de clases, exámenes y estudio. Ahora, con la llegada del calor es el momento del descanso y ocio para los alumnos, pero hay que vivir este tiempo con responsabilidad para mantener algunos hábitos adquiridos en este tiempo y no dificultar demasiado volver a la rutina cuando se produzca el regreso a las aulas.

Desde nuestra experiencia como academia en Andújar, cada año vemos cómo a principios de curso llegan alumnos a los que les cuesta retomar la rutina de horarios fijos y otras pautas estrictas como consecuencia de una relajación de hábitos durante las vacaciones, algo nada recomendable. Al contrario, expertos en educación animan a aprovechar estos meses para repasar conocimientos o asignaturas específicas, cuando sea necesario, o para afianzar aquellas en las que se haya registrado alguna dificultad (generalmente matemáticas o algún idioma). De esta manera, se afrontará el próximo curso sin problemas desde el inicio.

La relación entre ocio y estudio

Ni todo debe ser ocio ni todo debe ser estudio y repaso. La clave es saber equilibrarlos para que, como insistimos, no se pierdan ciertos hábitos (aunque el descanso también es importante). Lo importante es establecer pautas didácticas acorde a la edad del alumno. Así, un estudiante de primaria puede tener suficiente con tan solo 10 minutos al día, mientras que uno de secundaria o bachillerato necesitará cerca de hora y media. No hay que olvidar también dedicar una parte del día a la lectura de algún libro. ¡Leer es también una buena manera de divertirse!

Lo más recomendable es aprovechar las mañanas para estas prácticas, que es cuando el organismo está más predispuesto para ello y el calor aún no es tan intenso. Cierto es que la mayoría de los niños pueden estudiar solos, pero siempre es bueno que estén controlados por un adulto que sepa resolver posibles dudas y corregir los ejercicios que realicen. Además, los padres también tendrán que responsabilizarse de organizar el tiempo del niño, así como establecerles unos horarios, no de de hacer las tareas con ellos, ojo.

Hoy en día es posible encontrar en muchos comercios un extenso catálogo de cuadernillos y libros preparados para ayudar a reforzar contenidos durante los meses de vacaciones, pero no hay que renunciar, si el nivel del alumno así lo requiere, a ayuda profesional. De hecho, es muy recomendable pedir opinión al tutor del niño, así como apostar por una academia para recuperar alguna asignatura suspendida.

La importancia de actividades prácticas

Las vacaciones son una buena época para combinar el estudio teórico con actividades prácticas pero didácticas como talleres o visitas culturales. Una buena opción es apostar por campus de verano, sobre todo para los más pequeños, que ofrecen dinámicas, e incluso lúdicas, variadas de carácter educativo.

En cualquier caso, no se debe sobrecargar al niño pues de lo contrario puede provocar un efecto negativo, por lo que dejará de afrontar las actividades planteadas con una actitud positiva. Dentro de lo posible hay que hacer ameno el estudio.

Por último, si hay más de un niño en el hogar, lo mejor es que dediquen el mismo tiempo a estas dinámicas, pues así se evitarán distracciones entre ellos y frustraciones por no poder participar en otras actividades a causa de tener que estudiar.